Imagen: tierrasdemedina.com
¿Por qué?, es la primera cuestión que me aborda, por qué esta manifestación pública de algo que se debe practicar en la más absoluta intimidad. No es mi deseo ofender a nadie, pero el asunto religioso-espiritual es muy personal e intimo. Lo que no llego a comprender es el por qué de lo festivo, de lo turístico, del abarrotamiento en las calles, de la paralización de pueblos y ciudades, por la tarde los comercios no abren en muchas localidades. Ayer nos movimos un poco en coche y pasamos por varias poblaciones, queríamos tomar café y nos resultó complicado hallar un bar o cafetería que estuvieran abiertos, a menos que fuera la tasca propia del pueblo que parece mantenerse de guardia todo el año.
Soy del convencimiento que la práctica religiosa-espiritual es algo para realizar en casa o en sus respectivos templos, ni en colegios, ni en lugares de utilización pública. Muchos menos se deben cortar calles al tráfico, tampoco se debe acrecentar el ruido en las calles, hacer las calles intransitables incluso a los peatones porque por allí pasen las procesiones. Que tienen su valor artísticos, estamos de acuerdo, pero que los seguidores a esta tradición los visiten en lugares privados de las hermandades, no todo se debe hacer para conseguir dinero, que es lo que me parece a mí. Rápidamente comienzan los medios a propagar sus estadísticas: la afluencia de turismo en las ciudades que celebran estos actos, el dinero que dejan los turistas por día, el grado de ocupación hotelera, etc. También hay que mencionar los aspectos más oscuros que se dan, como: los robos, las ocupaciones, los accidentes automovilísticos, y hace algún tiempo se dieron conatos de atentados.
Hay un horizonte enorme de investigación y tecnología por delante. Hay mucho por hacer a nivel de sociedad, de humanidad. Hay demasiado desorden en el mundo, guerras, hambre, indigencia, pobreza, violencia y maldad. Hay demasiados asuntos por mejorar como llegar a tener un sistema de gestión honesto, honrado, fiable, que pelee por conseguir empleo para todos los que estén en edad de hacerlo y tengan necesidad de conseguir ingresos con los que poder vivir dignamente. Hay una justicia que no funciona, tal vez por falta de medios, igual que le sucede a la sanidad pública que deja mucho que desear, probablemente por la misma dejadez a la que la someten los malos políticos que han usurpado el poder a la ciudadanía. Y que no digan que nosotros les hemos puesto allí para hacer lo que hacen. Nadie les votó para que nos robaran, para que regalaran nuestros dineros, para que no nos consultasen nunca, para sufrir su dictadura. Nadie va a unas elecciones para que una partida de inútiles funcionales y vendidos a los poderes monetarios, nos hagan la vida imposible, la empeoren en el mejor de los casos.
¿Qué he querido decir con todo lo expuesto?, que una cosa es la diversión del pueblo, pero otra bien distinta es la necesidad de atender los asuntos prioritarios, y muchos se pierden en el cachondeo, en la festividad de tener horas libres de sus trabajos, en los tambores, en las aglomeraciones, en la molestia vecinal, etc. Ahora los abogados cristianos que se llevan todo el día ofendidos cuando alguien manifiesta su no creencia, nunca piensan en cómo se apoderan las prácticas religiosas de la tradición de las ciudades, o de cómo pueden estas exposiciones públicas pueden llegar a ofender a los que no creen en nada de esto, y tan solo quieren seguir sus vidas con la normalidad de siempre, sin que se altere el espacio público.
Seguiremos...
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