Como soy hombre de pocas tradiciones, sigo mi ritmo de ir a la cama temprano, de no tomar uvas, de considerar las fiestas, principalmente, un convenio comercial por parte de los Estados del mundo, de una locura, y una oportunidad de muchos para sacar los pies del plato, desinhibirse, etc. Entiendo que soy minoritario, que hay muchas más personas en el polo opuesto... ¡Qué le vamos a hacer!
En el tema de la moto también mi vida va dando un pequeño cambio, casi todos los vecinos y amigos moteros, tienen la moto para un día al año o al semestre que se les antoja salir a dar una vuelta, pero es que a mí me gusta estar encima de mi moto, conducirla, sentir la libertad que me proporciona rodar en moto, y prefiero cogerla casi todos los días aunque solo sea para dar una vuelta más corta, digamos sesenta o setenta kilómetros mejor que dejarla parada, u obligarme a hacer rutas largas. Eso me es suficiente para quitarme "el mono", como se dice coloquialmente, que no es que tenga mono ni nada, sino que me encanta arrancarla, escucharla, meter las marchas, sentir como se va estirando, tomar algunas curvas, el confort de su amortiguación, revisar el cuadro, conocer cuánta gasolina va chupando, a cuántas revoluciones estoy cambiando de marcha, y cómo estira cuando necesito acelerar bruscamente para sortear una situación comprometida.
A mis amigos y vecinos con motos, además de pensar que son moteros de cochera, por supuesto sin tratar de ofenderles, porque es donde más tiempo se pasan sus motos al año, siento que esas largas paradas o inactividad, no hace ningún bien a la mecánica, sino todo lo contrario. Los líquidos se depositan en partes de los sistemas de inyección, de carburación, en cárteres o cajas de cambios, que más que beneficiar, perjudican, igual con los sistemas de freno o refrigeración... los líquidos se descomponen. Los motores están hechos para rodar regularmente, no para dejarlos almacenados como muebles. No obstante, que cada uno haga lo que crea que deba hacer, comprendo que todos no disponemos de igual tiempo para nuestros ocios. Pero como dije en otro escrito, es que algunos llevamos la moto en la sangre, la llevamos en vena y casi se ha convertido en una adicción, por hacer un símil con las drogas.
Todo esta situación crea una circunstancia molesta para mí y, entiendo, para las demás personas del grupo, porque por un lado anuncio cada vez que voy a salir, por si alguno se apunta, lo que puede ser entendido por algunos como que les estoy obligando o poniendo en un compromiso constantemente, que no es mi propósito; y si no aviso, que creo es lo que haré en adelante, pueden pensar que paso de ellos, que tampoco es así. Los tengo en mente siempre, son vecinos y amigos, con casi todos tengo buena amistad desde hace años, me gustaría que se animaran más, pero voy descubriendo que el ritmo de salidas frecuentes, pero cortas, me está sentando muy bien. Me ocupa poco tiempo, puedo hacer o atender otras cosas, me ausento poco de casa, donde me encuentro cómodo, soy casero, todo son ventajas con mi forma de ser, lo que no quita que si un día alguien propone una salida más larga, podamos hacerla.
Por otro lado, el día siete próximo comienzan las prácticas de TaiChí, Chikung y demás disciplinas integradas, que el centro donde acudo y el maestro que las dirige, imparten. Así que en brevo todo irá a su ser, a dónde estábamos antes de la intervención quirúrgica y el descanso de las vacaciones por las fiestas que transcurren en estas fechas.
Sin otro particular, me despido de cada uno de vosotros, no sin desearos un plan para este nuevo año, que de ser posible, sea mejor que el del anterior, os satisfaga más y os haga más feliz.
Seguiremos...
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