Hemos llegado a este mundo y nos hemos encontrado todo el escenario montado, una serie de normas dictadas, es el juego piramidal por el que unos pocos viven de puta madre a costa de la mayoría trabajadora. Nos convencieron que el poder residía en nosotros, pero lo cierto es que se hace lo que les conviene a esa otra minoría que se sirve de todos nosotros. Es por ello, que digo que nos tienen bien adiestrados para mantenernos en el laberinto y no seamos capaces de imaginar que se puede vivir de otra manera, que otra vida es posible, dicen que lo que ellos han impuesto es lo mejor para todos, pero no es verdad, cientos de formas de organizarnos diferentes es posible con solo ser capaces de imaginarlas y tener voluntad de hacer cambiar las cosas, pero lo impiden otra vez los mismos, los que hasta ahora están viviendo como reyes a costa de la clase trabajadora, o sea, de la mayoría de la ciudadanía.
Esto no es la vida, esto es saber aprovechar la vida de otros para que unos pocos tengan la vida que ellos quieren y han soñado para sí, al resto que nos den morcillas, que nos siga sonando el despertador, que sigamos sufriendo los caprichos de los jefes, las disputas entre compañeros de trabajo, y hagamos más y más esfuerzos para cumplir con unas tareas o unos objetivos que siempre parecen insuficientes a la vista de los empresarios que quieren más. Siempre quieren más compromiso por parte del trabajador, que alarguen la jornada de trabajo a ser posible sin cobrar horas extras, que soporten mejor al compañero vago que no se hace cargo de su tarea y repercute sobre el resto de la plantilla, de esa forma el jefe se evita el enfrentamiento con el vago, esto sucede en cantidad de empresas, los jefes temen enfrentarse con los más bordes y cargan más la mano sobre los empleados más comedidos, responsables, etc., a esos... ¡Toma, más trabajo!, lo que no quiere decir que se les premie con mejor salario, porque como se entere el vago y chulo, no tardará ni dos minutos en plantarse en el despacho del jefe a protestar.
La queja es fácil, sale sola, pero lo complicado es cambiar de verdad las cosas, y las cosas han de cambiar para el bien de todos, no de unos pocos, esto se ha de entender. La lucha, si hay algo por lo que luchar, es para conseguir una vida mejor para todos, y todos somos todos. Pero el mando no puede ser de unos pocos, y cómo organizarnos los demás si somos demasiados ni tan siquiera para poder vernos, hablar y consensuar. Esto es un problema, pero por encima de todo haya pocos o muchos al mando, han de ser personas con valores humanos, esto es esencial. Personas que respeten a los demás, que se sientan igual a los demás, que les preocupe cómo vivan los otros, que deseen para los otros lo mismo que desean para sí mismo, que amen a los otros, que no quieran que nada malo les suceda, solo así se alcanzara un mundo diferente. Para que las personas lleguen a tal punto de honestidad, de verdad, de deseo, han de haber evolucionado interiormente, han de ser más conscientes, tener cierto conocimiento y acrecentada sus conciencias. Solo así tendrán cabida los demás en sus vidas, y ya no solo importarán sus familiares más cercanos, todos serán iguales, tendrán los mismos derechos y oportunidades, todos colaboraremos para conseguir ese mundo mejor para todos.
Seguiremos...
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