Tras la ruta que hice ayer con mi vecino Víctor, he comprendido que debo quitar el acelerador, porque de lo contrario el riesgo es grande para mi integridad. Me explico: En el día de ayer viví curvas con grava, a veces demasiada, curvas que quedaban a la sombra de laderas y otras elevaciones, con lo que pasabas de ir a una velocidad rápida en seco a tomar una curva que te sorprendía con el piso totalmente mojado. También se nos cruzaron en un tramo de la ruta varios perros de caza, bastante desorientados, perdidos, agotados, jadeantes, yo diría que extenuados. En otra curva me salió un motorista que estaba trazando por mi lado y casi nos damos un cebollazo, e irremediablemente, un par de sustos que me llevé por mi precipitación o error en cuanto a la velocidad con la que tomaba alguna curva.
Por todo lo dicho, he comprendido que se acabó el creerse estar en un circuito de velocidad, el ser Marc Marquez, y cualquier otra tontería mental, porque me juego la vida en esta existencia, y todavía tengo que alcanzar el estado de total consciencia, así que no me lo puedo permitir. Disfrutar en la moto sí, curvear también, pero con moderación, se lo avisaré al próximo acompañante de aventura motera, y si quiere ya nos veremos unos kilómetros más adelante. Como dicen muchos, en la moto tu eres el chasis y el que te lleva la castaña, creo que ya he tocado mi máximo, y con una vez ya está bien, no más sustos innecesarios, que no estoy compitiendo por nada, y además soy contrario a la competición de cualquier clase.
La moto también se maltrata más cuando se va tan al límite, al menos a tu límite, pues las frenadas y los cambios se hacen de un modo más brusco y precipitado. No hay nada que demostrar a nadie, que cada uno ande como quiera y le produzca satisfacción, pero por favor, sin jugarse la vida por un rato de ocio y afición, que no merece la pena ponerlo todo, dejarlo todo, salir precipitadamente de este plano de la existencia. El paseo en el coche de San Fernando (Un ratito a pie, y otro andando), las coronas de flores (Tu mujer y tus hijos no te olvidan), (Tus hija política y nietos no te olvidan), etc., ¡No hay necesidad de pasar tal bochorno a tan pronta edad! Con humor, con un poco de humor, sin dar demasiada importancia al asunto, pero sí como propósito de enmienda: Dejaré de acelerar a lo bestia, lo haré más progresivamente, maltratando menos a la moto y, sobre todo, jugándome menos el tipo. Igual deseo para todos los motoristas, disfrutemos por muchos años de nuestra afición, pero hagámoslo asumiendo el mínimo riesgo, atentos, y a la velocidad adecuada, cuidando de la mecánica de nuestras motos, y de nuestra salud.
Por cierto, la CF Moto 700 MT, sigue mostrándose como una campeona de momento, acaba de pasar los 2.600 kilómetros, ayer volví a ser exigente con ella, y doy el callo como cualquier moto más cara. Ayer hicimos una ruta de unos 180 kilómetros, llegando a El Alamo, Ribagordo y vuelta a casa. El día anterior fui solo a Constantina, y retorno por El Pedroso, otros 170 kilómetros. Y ella sin rechistar, magnifica.
Seguiremos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario